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"Una pequeña muñeca de porcelana rota"

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"Una pequeña muñeca de porcelana rota"

Mensaje por ~Mika~ el Jue Mar 31, 2011 8:25 am

Cansada de permanecer en la Academia sin hacer nada, ya que mis clases no empezarían aún, decidí salir a conocer el pueblo. Me dirigí dando un tranquilo paseo hacia el cementerio, por alguna razón, eran lugares que siempre me habían atraído: la sombría y sobria arquitectura y ornamentación de las lápidas y mausoleos dotaban a estos lugares de una extraña belleza, misteriosa, atemporal. Soy de la opinión de que los vampiros y los cementerios guardan más cosas en común de las que pudieran pensarme a primera vista.

Aún había varios transeúntes paseando por las calles a estas horas, completamente ajenos a que, bajo mi apariencia frágil e inofensiva, se ocultaba una verdadera amenaza para ellos. Sin embargo, estaban de suerte... esta noche solo me apetecía pasear, así que por hoy estaban a salvo... bueno, al menos de momento, quién sabe si cambiara de opinión más tarde.

Caminé despacio durante horas. Me movía lentamente, paseando tranquila mientras sentía la caricia del aire en mi piel. A veces me mezclaba entre los valientes transeúntes, cada vez menos, que permanecían en las calles a pesar de la hora. Otras caminaba por desiertas y silenciosas calles, cuya quietud era solamente interrumpida por el casi imperceptible eco de mis pasos, silenciosos y suaves como el tacto de una pluma, hasta que desaparecía de nuevo entre las sombras.

Finalmente, el oscuro y silencioso cementerio se abrió ante mi ojos. La imponente estatua de un ángel daba la bienvenida e invitaba a entrar - o quizás todo lo contrario. Continué andando entre lápidas hasta llegar a unas pequeñas escaleras que subían hasta un mausoleo de soberbio mármol blanco, situado sobre un pequeño montículo que se elevaba a más altura que el resto del terreno del camposanto. Me senté en un pequeño banco del mismo material y color que el resto del mausoleo que allí había, sin importarme el poder estar ensuciando mi larga falda negra con el polvo que el tiempo había depositado en él. Desde allí tenía una vista inmejorable del cementerio, cubierto por una leve bruma y tan en calma que bien podría haberse tratado de una fotografía.

Fue entonces cuando sentí unos pasos acercarse. Por el rabillo del ojo vi que alguien se detuvo justo a mi espalda. Vaya... y yo que pensaba portarme bien esta noche...

Me giré, recorriendo con la mirada el pequeño cuerpo de la niña que se encontraba frente a mí. Un sucio vestido hecho jirones por todos lados apenas cubría su cuerpo, igual de sucio y deshecho. La pequeña temblaba violentamente, mientras dejaba escapar de su boca un leve quejido, que identifiqué como un sollozo.

Me puse de pie y caminé hacia la pequeña. Cuando estuve frente a ella me agaché para que mi cara quedase a la altura de la suya.

-¿Qué haces por aquí sola a estas horas? Las niñas buenas no deberían frecuentar estos parajes de noche... puede ser peligroso... -me quedé observándola unos segundos en silencio. Con sus bucles dorados y sus grandes ojos azules podría haber parecido toda una muñequita de porcelana si no hubiese estado cubierta por esos harapos. Sin embargo, a todo lo que podía aspirar era a parecer una muñeca rota-. ¿Dónde están tus papás? ¿Acaso te has perdido?

Como toda respuesta el sollozo de la pequeña aumentó. Se llevó sus manitas a sus ojos, bañados en lágrimas, consiguiendo con este gesto sólo ensuciarse aun más.

-No hagas eso.Te ensuciarás -saqué un fino pañuelo de seda negra de mi bolso y con él limpié las lágrimas y la suciedad del rostro de la niña-. ¿Ves...? Mucho mejor así.

Por un momento la niña pareció a punto de sonreír, pero su rostro de nuevo se distorsionó en una mueca de angustia, justo antes de, inesperadamente, lanzarse contra mis brazos. El movimiento de la pequeña me pilló por sorpresa, no recordaba cuándo fue la última vez que alguien me dedicaba un gesto tan espontáneo y tan íntimo. Torpemente, posé mi mano sobre su rubia cabeza, acariciándola en un gesto amable mientras la pequeña sollozaba contra mi pecho. Podía sentir el latido de su corazón, rápido y nervioso, lleno de vida. Percibía el olor y el sonido de su sangre recorriendo su pequeño cuerpo. Aun así... no sentí el impulso de hacerle daño. Quizás después de todo aún no me había convertido completamente en el monstruo cínico e insensible que solía mostrar normalmente. ¿Quedaría algo en mí de aquella ingenua Mika humana?

-Vamos, no llores, seguro que tus padres vendrán pronto a por ti; ya deben de estar buscándote por todo el pueblo -¿realmente estarían buscándola? ¿Acaso tendría padres esa niña? Fuese como fuese, se veía tan sola, tan desamparada... que algo me llevaba a querer protegerla. No sería mi cena de aquella noche, a mi lado estaba a salvo, pero... no quería que se convirtiera en presa fácil de otros-. Vamos, te ayudaré a encontrarlos.

La separé de mí, sin brusquedad pero con firmeza, y me incorporé.

-¿Vienes conmigo, pequeña? -la niña no respondió. Me concentré para escudriñar en sus pensamientos. Me permití una pequeña sonrisa de triunfo al obtener lo que quería-. Sabio consejo el de tu madre... "nunca hables con extraños". Bien, yo me llamo Mika, ¿y la pequeña señorita responde al nombre de...? -le permití unos segundos para que pudiera responderme voluntariamente; al no hacerlo, me permití indagar una vez más en su mente- ... ¿Naoko, verdad? Vaya, qué nombre más bonito... Encantada, Naoko-chan -le dediqué una pequeña reverencia-. Bueno, ahora que ya no somos desconocidas la una para la otra... ¿vendrás conmigo?

Le tendí mi mano, que la niña miró aún con algo de recelo. Sin embargo, tras unos segundos, tomó mi mano entre su pequeña manita, creando un contraste entre el nácar de su piel y la palidez de la mía. Una caliente como el sol de verano; la otra tan fría como la caricia de la nieve en invierno. Una pequeña sonrisa se dibujó en sus finos labios infantiles. Le devolví la sonrisa mientras echábamos a andar, abrazadas por la bruma...

Caminamos despacio, nuestras manos entrelazadas y balanceándose rítmicamente en el aire, acompañando con un suave vaivén el compás de una melodía que salía de mis labios. Se trataba de una pequeña canción infantil que había aprendido cuando era una niña de labios de la dama de commpañía de mi madre, Myu.

Li Myu era una anciana de origen chino de cabellos como la nieve y de aspecto bonachón y cansado. Nunca supe cuántos años tenía; en mi imaginación de niña la visualizaba siempre así: con sus cabellos canos y su sonrisa arrugada. Era incapaz de pensar que Myu hubiese sido joven alguna vez.

Sabía de ella que había llegado a casa antes de que yo fuese siquiera una idea en la mente de mis padres, mucho antes, incluso antes de que mi padre naciera. Junto con su marido, Li Suo, habían llegado al latifundio de mis abuelos en busca de trabajo desde la vecina China. Fue así como se convirtió en dama de compañía de mi abuela, Kaoru, que por aquel entonces ya estaba esperando la llegada del que sería su primogénito y encargado de perpetuar la estirpe familiar: Hoshizora Haruma. O lo que es lo mismo: mi padre. Fue ella la que ayudó en el parto y, posteriormente, ayudó a la crianza de mi padre mientras mi abuelo se dedicaba en cuerpo y alma a su papel de daimyou, extendiendo sus poseciones mediante combates con los soberanos feudales vecinos. Fueron los años de oro para el linaje Hoshizora...

... pero cuando las cosas empezaron a ir mal, muy pocos fueron los que se mantuvieron fieles a mi abuelo. Y entre ellos, Myu y su marido. Cuando mi abuelo murió y mi padre heredó el honorable cargo, convirtiéndose en el nuevo dueño y señor de las pocas tierras que aún pertenecían a la familia, Myu pasó a ser la dama de compañía de mi madre y, posteriormente, tal como había hecho con mi padre, cuidó de mí casi desde el mismo momento en que mi madre me dio a luz.

Por eso fue de ella de quien aprendí la canción que ahora canturreaba mientras avanzábamos entre la bruma, arrancando una sonrisa de los rosados labios de la pequeña Naoko. La miré mientras seguía cantando, devolviéndole una sonrisa, algo nostálgica a mi pesar. ¿Qué hubiese pasado si hubiese continuado con mi anterior vida? ¿Hubiese tenido hijos? Quizás hubiera caminado con una pequeña de la mano, más o menos de la misma edad de la niña de rubios cabellos que se había convertido en mi inusual compañía esta noche. Y la otra mano de mi pequeña estaría aferrada a la de su querido padre, que hubiese llevado por rostro el de aquel que me había convertido en lo que ahora era... Por un momento, me permití recrear la idílica escena en mi mente. Sólo por un momento, antes de volver a la realidad: de haber seguido con mi anterior vida, el padre de mis hijos hubiese sigo el repugante hombre del que me había convertido en esposa por obligación. Y, al igual que dos siglos atrás, seguía prefiriendo estar muerta a compartir una vida que detestaba. Creo que, de todos modos, hubiese acabado marchitándome y muriéndome en vida.

Mis pensamientos se detuvieron repentinamente, así como la canción que entonaba, al enfocar una silueta que había aparecido de entre la bruma y que se había detenido frente a nosotras...
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Re: "Una pequeña muñeca de porcelana rota"

Mensaje por Inzei el Jue Abr 21, 2011 7:12 pm

Me habia escabillido de la academia sin que nadie me viese.
Sentia curiosidad por conocer el pueblo aunque ciertamente no sabia nada sobre sus calles ni lugares... Asique posiblemente luego no supiese volver, pero eso era bastante insignificante.

Aun llevaba la funda del arco cargado a mi espalda, por si en algun momento me veia en la necesidad de usarlo, aunque realmente no quisiese.

Estuve caminando bastante tiempo, no se exactamente las horas o minutos, pero se me hizo de noche antes de que me diese cuenta...
Habia llegado a dios sabe donde y a penas conseguia mirar enfrente de mi porque habia una bruma que todo lo cubria.

- Si por lo menos mi movil tuviese GPS... - Murmure para mi mismo, sacando el movil de uno de los bolsillos que llevaba la chaqueta que llevaba encima, pues desde el principio supuse que iba a refrescar a lo largo del día y preferi prevenir.

Al levantar la tapa de aquel movil color rojo la pantalla se ilumino, mire atentamente la hora y la fecha, seguidamente la bateria y... Oh no... No tenia cobertura.
¡¿Donde diablos me habia metido para no tener cobertura?!
Mire todo a mi alrededor, intentando buscar alguna señal o cosa que reconociese, pero no habia nada, comenze a caminar casi que a ciegas, procurando no golpearme contra nadie hasta que comenze a escuchar unos pasos, de dos personas como minimo.

Comenze a apresurarme por llegar al centro de aquel ruido, no tardando en situarme en frente de dos personas, una chica ya crecida y una niña.

Cogi varias bocanas de aire, intentando estabilizar mi pulso despues de aquel paseo por aquel lugar tan siniestro.

- Ah... Por fin encuentro a alguien... - Cogi una larga bocanada de aire y me puse firme, consiguiendo regular mi respiración y mi pulso.- Creia que no iba a encontrar a nadie y que me iba a quedar aqui solo... Perdido...
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Re: "Una pequeña muñeca de porcelana rota"

Mensaje por ~Mika~ el Dom Abr 24, 2011 8:00 am

Recorrí con una lentitud estudiada la anatomía del joven que se encontraba ante mí: Unos dieciocho años. No muy alto, delgado. Pelo castaño, piel clara. Un humano, sin lugar a dudas, y bastante lindo, para ser justa.

Sonreí para mis adentros; constituía un perfecto aperitivo, el que me llevaba negando toda la noche. Lástima que estuviese en presencia de la pequeña Naoko, hay ciertas cosas que una niña pequeña no debería ver... Aunque quién sabe, nadie podía asegurarme que siguiese apeteciéndome jugar a la niña buena durante toda la noche... ni tampoco dar por seguro que la muñequita de porcelana rota no acabase convirtiéndose en el postre.

Tras unos breves segundos, el joven al fin habló. Alcé una ceja inquisitivamente ante sus palabras. Tras unos segundos, no pude evitar que una cantarina carcajada saliera de mis labios.


-Vaya, vaya, así que aquí tenemos otro niño perdido… ¿También tenemos que ir a buscar a tus papás?

Alcé levemente la mano que seguía unida a la de la pequeña niña, acompañando mis palabras. Me pregunté qué opinión tendría de la extraña estampa que conformábamos las dos juntas: yo, perfecta y cuidadamente vestida de un negro impoluto de la cabeza a los pies, resaltando aun más mi palidez; a mi lado, la pequeña Naoko, con los restos de lo que debió haber sido un vestido blanco y con sus dorados rizos despeinados cayendo en cascada por su cara. Quizás podría jugar a leer su mente… pero definitivamente sería más divertido no hacerlo. Siempre me han gustado las sorpresas.

Sentí que la pequeña mano que la niña mantenía libre se aferraba a mi falda, casi rodeando mis piernas en una especie de abrazo. Posé mi mano brevemente sobre su rubia cabeza, mientras bajaba mi mirada hacia sus ojos azules.


-No tengas miedo, pequeña, el chico no nos va a hacer daño –dejé de mirar a la niña para volver a clavar mis ojos en el joven que tenía delante, mientras añadía con tono “inocente”-. ¿O acaso deberíamos tenerlo?


Offtopic= Perdón por no haber contestado antes, estuve todo el día de ayer sin conexión >.<
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Re: "Una pequeña muñeca de porcelana rota"

Mensaje por Inzei el Dom Abr 24, 2011 12:01 pm

Note como la mas mayor de las dos chicas me miraba de arriba abajo con la mirada, dandome el gusto de hacer yo lo mismo.
Ante su comentario solte una pequeña risa nerviosa, llevandome una mano a la nuca.

- En mi caso no creo que haga falta buscar a mis padres, pero no me vendria mal regresar a la academia - Añadi mirando a la niña y viendo como abraza con cierto miedo la pierna de la chica.
¿Acaso la habia asustado? Bueno, no era algo tan dificil, encontrarse en aquella situación a un completo desconocido, sinceramente, asustaba un poco.

Me agache, quedando a la altura de la pequeña y esvoce una sonrisa.

- Perdona por asustarte pequeña, no era mi intención. - Me disculpe y me volvi a poner de pies, mirando a la chica.- Mi nombre es Inzei, Rukawa Inzei... Soy completamente inofensivo - Me presente e hize una pequeña reverencia al estilo japones, no queria resultar mal educado pero me quede esperando a que alguna de las dos se presentase.
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Re: "Una pequeña muñeca de porcelana rota"

Mensaje por ~Mika~ el Lun Abr 25, 2011 3:45 pm

No pude evitar que mis labios se curvasen en una sonrisa aun más pronunciada al ver que el joven no se privaba de recorrer mi cuerpo con su mirada, tal como yo había hecho con el suyo. Interesante. Quizás no era tan inocente como aparentaba a primera vista.

El chico rió ante mi comentario, para acto seguido fijarse en el movimiento que había realizado la pequeña Naoko alrededor de mis piernas. Con total naturalidad, el castaño se aproximó a la niña y se agachó para quedar a su altura, dirigiéndole unas palabras suaves y tranquilizadoras. Se incorporó luego, quedando ahora mucho más cerca de mí de lo que había estado antes de aproximarse a la niña, apenas un metro. Desde esa escasa distancia volvió a hablar, esta vez dirigiéndose a mí. Volví a sonreír ante su exquisita educación. A mi lado, Naoko permaneció en silencio, como lo había estado desde que la había encontrado minutos atrás.

-Tienes un bonito nombre, Inzei… chan –acompañé con una sonrisa el uso del cariñoso sufijo-. Ella es Naoko –hice un pequeño gesto señalando a la niña-, perdónala, es bastante parca en palabras… Yo soy Mika y… también soy completamente inofensiva…

Una sonrisa volvió a dibujarse en mis labios ante mis palabras. ¿Inofensiva? Para nada…

-Antes has mencionado una academia… ¿podría tratarse de la academia Cross? Si es así, podría acompañarte, yo también estoy matriculada allí.

Una oleada de imágenes y de ideas de lo que podría hacer con él cuando nos quedásemos a solas en el oscuro y desierto camino a la academia cruzó mi mente como una tormenta eléctrica. Lástima que le hubiese prometido a Luka “portarme bien”…

-Pero antes tenemos que encontrar a los padres de Naoko, no sé qué hacía aquí sola una niña tan pequeña… ¿No has visto a nadie más aparte de nosotras mientras venías hacía aquí?
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Re: "Una pequeña muñeca de porcelana rota"

Mensaje por Inzei el Miér Abr 27, 2011 10:02 am

No me di cuenta de aquella escasa distancia que habia quedado entre los dos al levantarme del suelo y sin darme apenas cuenta acabe perdiendome en la mirada de Mika.

Al principio me parecio un poco molesto que usase el "-chan" en mi nombre, pero le acabe restando importancia al escuchar ambas presentaciónes.

- Oh, entonces tu tambien eres de la academia Cross? -Pregunte ligeramente sorprendido, pero con una sonrisa.- Me alivia saber eso, pensaba que no iba a poder volver... Y entonces ¿La pequeña Naoko se a perdido? - Me rasque la mejilla y asenti energicamente.- ¡Claro! Seguro que los encontraremos, ¿Verdad Nao-chan? - Acerque mi mano a la cabeza de la pequeña y le revolvi el pelo cariñosamente.- E visto muchas personas de camino aqui, no sabria decir exactamente si alguna de esas personas era alguno de sus padres o no... Pero prometo que me esforzare en encontrarlos, no te preocupes.

off: Sabes... ¿Que malpense con lo de "una oleada de imagenes e ideas de lo que podria hacer con el cuando nos quedaramos solos"? ¡Me quieres vi**** a Inzei D= XD
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Re: "Una pequeña muñeca de porcelana rota"

Mensaje por ~Mika~ el Miér Abr 27, 2011 4:43 pm

Off: XDDDD Se lo quiere comer (en todos los sentidos de la palabra XP)

Me mantuve en silencio mientras Inzei hablaba cariñosamente con la pequeña. Sonreí. El chico me caía bien, quizás sí que se acabase salvando de convertirse en un suculento aperitivo... quizás.

-Estamos de suerte, Naoko-chan, tenemos un pequeño héroe entre nuestras filas -pronuncié sin dejar de mirar al castaño, mis labios curvándose en una sonrisa juguetona.

Dejé de mirar al joven para dirigir mis ojos al reloj forma de colgante que llevaba atado al cuello. Pasaban cinco minutos de las cinco de la madrugada, no tardaría mucho en amanecer. Una hora, un poco más a lo sumo.

-Será mejor que nos demos prisa.

Sin esperar la respuesta de Inzei, volví a asir la mano de la niña y reemprendí nuestra marcha, esperando que el joven hiciese lo propio. La bruma se había vuelto incluso más compacta, por lo que debíamos andar con cuidado para no tropezar con las lápidas. Se hacía bastante difícil ver algo a más allá de un metro de distancia.

-¿Llevas mucho tiempo en la academia Cross o éste es tu primer año? -tras un par de minutos, rompí el silencio que había caído sobre nosotros-. ]Porque déjame decirte que si eres veterano tienes un sentido de la orientación pésimo... -dejé escapar una pequeña carcajada, pero la detuve al instante al haber creído escuchar algo-. [colorRoyalBlue] ¿Has dicho algo?


Estaba segura de que el joven no había abierto la boca, sin embargo...

"Sed".

-Espera -agarré el brazo del joven, instándole a detenerse-. ¿Has escuchado eso? Shhh...

Cortando cualquier palabra que el joven pudiese pronunciar, cerré lo ojos, concentrándome. ¿Acababa de escuchar los pensamientos de otra persona? ¿Acaso no estábamos...?

"Tengo... sed...".

Abrí los ojos de golpe.

-No estamos sol-

No me dio tiempo de terminar la frase. Todo ocurrió demasiado deprisa: un cuerpo se abalanzó sobre mí en un movimiento tan veloz que llegué a esquivar por milímetros apenas en un movimiento igualmente rápido, habiendo procurado antes apartar a la pequeña Naoko, quien aún seguía aferrada a mi cintura, y que fue a parar al suelo con un fuerte golpe. Miré al hombre que había proferido tal ataque, achicando los ojos con odio, mientras el silencio se veía roto por el llanto de la niña. Mi respiración se había agitado por momentos. ¿Qué...? ¿Qué había sido eso? No... ¿qué era eso? Miré los ojos rojos del hombre, su boca entreabierta, dejando apreciar a través de ella unos prominentes colmillos, sus afiladas garras... y comprendí. ¿Me encontraba ante un nivel E?

En mis dos siglos de existencia, jamás me había topado frente a frente con uno de ellos, pero había escuchado de su desesperado deseo de sangre y de la tremenda fuerza que esta sed despertaba en algunos. Ahora podía corroborarlo por experiencia propia: si hubiese estado más lenta, apenas un poco, ahora mismo tendría una hermosa herida profanando mi vientre. No lo suficiente como para acabar conmigo, pero sí lo bastante dolorosa como para hacerme recordar los peligros de no tomar en serio a un nivel E.

Un trozo de gasa perteneciente a mi corsé se había desprendido debido al roce de sus garras y ahora realizaba ondulantes movimientos en el aire, en el espacio que nos separaba. Mis ojos se detuvieron unas milésimas de segundos en el delicado vaivén de la tela, antes de centrarse de nuevo en el vampiro. Al fin, sonreí. Una sonrisa distinta, peligrosa.

-Eso ha sido bastante... inesperado... ¿Dónde están los modales de los caballeros hoy en día? -rocé con mis dedos la parte del corsé que había quedado rasgada a la altura de mi abdomen y que dejaba entrever levemente, apenas intuir, una piel muy blanca.

Dejé de mirarle, aun a riesgo de brindarle una nueva oportunidad de atacar, para acercarme a la pequeña Naoko, quien seguía sollozando en el suelo, seguramente acusando el fuerte golpe que había recibido en la caída. Esta vez sin muchos miramientos, la atrapé de uno de sus pequeños brazos y la levanté sin cuidado del suelo. Casi arrastrándola, la llevé conmigo hasta que estuvimos junto a Inzei.

-Llevátela de aquí. Poneos a salvo -tras pronunciar estas palabras, solté la muñeca de la niña y de un pequeño empujón hice que fuera a parar contra el cuerpo del joven-. ¡Ahora!

¿Quién diría que estuviese a punto de poner en riesgo mi vida para salvar la de dos insignificantes humanos?


"Seguro que Luka estaría orgulloso si me viese ahora...".
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Re: "Una pequeña muñeca de porcelana rota"

Mensaje por Inzei el Miér Abr 27, 2011 5:25 pm

Sonrei al escucharle decir lo del caballero en las filas y comenze a caminar tras de ella a con pasos lentos.

- Es mi primer año, hace apenas días que llegue... - Me quede en silencio al escucharla decir que habia escuchado algun ruido. Al principio me inquiete un poco, pero cuando lo demas ocurrio fui a dar un paso al frente.
Vi a aquel ser lanzarse encima de Mika y como la pequeña Naoko era apartada bruscamente.

Mika no tardo en acercarse a Naoko y en darmela a mi, diciendo que huyese.
Yo me limite a negar con la cabeza, colocando a la pequeña tras de mi, apoyando mi mano sobre su cabeza.

- ¿Por quien me has tomado?
- Pregunte con cierto tono burlesco, quitandome del hombro aquel "saco" en el que guardaba mi arco. De paso aproveche para quitarme la chaqueta y se la lanze a Mika para que se tapase.
Puse una de las flechas en el arco y estire de la cuerda, apuntando directamente a aquel level E.
- No pienso dejar a dos damiselas en apuros ¿Sabes? Y no me vengas con que las armas "comunes" no les hacen nada a estos bichos, me lo tengo aprendido de sobra - No tarde ni dos minutos en soltar la flecha en dirección a aquel vampiro convertido, esperando que aunque no le diese de lleno por lo menos rozase un poco la piel.

Que aquellas armas de cazavampiros rozasen la piel de los vampiros causaban un tremendo daño a estos, mientras que a los humanos comunes no.
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Re: "Una pequeña muñeca de porcelana rota"

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